miércoles, 6 de febrero de 2013

QUINTA CUESTIÓN

El diálogo El Sofista, una de las obras maduras de Platón, se inscribe como la primera parte de una trilogía inacabada que pretendía definir los rasgos esenciales de tres personajes-tipo de la época: el sofista, el político y el filósofo (el diálogo titulado El político sí fue elaborado, pero nunca el que debería haberse llamado El filósofo, quizá porque Platón pensara que la figura del filósofo queda perfectamente definida en La República y, en general, a lo largo de todos sus diálogos). Al final de esta primera parte de dicha trilogía y tras múltiples intentos de definir al sofista a través de diferentes divisiones de las técnicas empleadas y una gran pesquisa en torno al ser, el no ser, el reposo, el movimiento, etc., Platón parece llegar a dar una descripción del sofista en la intervención final de uno de los personajes principales del diálogo, el Extranjero de Elea, que dice: "El que imita, el que forma parte de la técnica de producir contradicciones, de la parte irónica de la técnica de la opinión, del género de la apariencia de la técnica productora de imágenes, que es una parte, no divina sino humana, separada de la producción, que realiza prodigios en los discursos". A la vista de esta 'definición' final del sofista, ¿no podríamos pensar que también el ilustre Sócrates, que 'casualmente' está fuera del diálogo a lo largo de toda esta obra, encajaría también en la misma? ¿no podría ser que el propio Platón, en su etapa madura, se esté distanciando tácitamente de su maestro, por reconocer en él algunas de las propiedades del sofista? ¿es esta idea una completa locura?

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