SEGUNDA CUESTIÓN
Platón criticaba a los sofistas por su formalismo y sus trampas dialécticas y porque pretendían enseñar la virtud y la excelencia, pero sólo desde un plano instrumental y a través de la retórica, que más que un verdadero arte, es un simulacro, un intento de conseguir los mismos objetivos que el recto saber, pero de forma ilícita, un intrusismo profesional: en lugar de buscar el Bien a través de una construcción racional del conocimiento, se busca simplemente el placer de agradar, fundamentándolo en la mera práctica. Ante esta crítica, ¿se puede enseñar la virtud como intentaban hacer los sofistas? ¿no hacían esto mismo aunque con procedimientos diferentes el propio Platón y su maestro Sócrates? la retórica ¿no es, contra lo que dice Platón, un verdadero arte: el arte de persuadir a los demás a través del dominio de las palabras ("Poder convertir en sólidos y fuertes los argumentos más débiles". Protágras)? ¿es la filosofía que preconizaban Platón y Sócrates tan distinta de estas artes? ¿es el sofista un verdadero intruso, un usurpador o más bien un interlocutor de la filosofía?